Cuando cambie maestra, mi mayor compañía en la escuela, eso me asustaba mucho, como ver una nube de tormenta en un día cálido y soleado. Lloré tantas lágrimas de miedo y tristeza, y ahora mi nueva maestra, Sophia, es como un faro cálido y brillante. Su sonrisa es un como si fuera un puerto seguro donde puedo amarrar mi corazón.
Creo que mi mayor miedo es por que ser diferente, se siente mucho como ser un marciano en una tierra llena de terrícolas. Y la única que me entiende a veces en la escuela es mi maestra que me acompaña , la única que mira más allá de mi autismo .
Si solo todos vieran que mis dedos con un poco de confianza , bailan y cantan en las teclas. Cada palabra que escribo es una canción. Es la paciencia y el amor lo que me ayuda a construir puentes con los que me rodean. Mis labios no hablan, pero mi corazón grita en letras y palabras.
Tengo un gran sueño, más brillante que mil estrellas, hablar con mis labios algún día. Imagino mis palabras en el viento como nubes al amanecer, recorriendo el mundo con mi voz.
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Mirian
8 años
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